En una nueva emisión del programa Encaminados, conducido por Carlos Pérez Zafra y con el análisis editorial del periodista Julián Santiesteban, se puso bajo la lupa la creciente efervescencia política en México y su impacto directo en el estado de Quintana Roo. Lo que hace un año parecía un panorama controlado para el oficialismo, hoy se torna en un escenario convulso donde la obediencia ciega de la militancia comienza a fracturarse debido a las ambiciones por cargos públicos.
El escenario nacional: Cismas y rebeliones en Morena
Durante el debate, se analizaron los recientes conflictos internos que enfrenta la dirigencia nacional de Morena, encabezada por Ariadna Montiel, tras intentar cerrar el paso a figuras polémicas en estados clave. El caso de Saúl Monreal en Zacatecas es un claro ejemplo de resistencia, al advertir que exigirá explicaciones o buscará alternativas si es desplazado de las encuestas de manera arbitraria.
A este conflicto se suman las evidentes fisuras en Sonora, Sinaloa y San Luis Potosí, donde los enfrentamientos entre los grupos fundadores de Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) amenazan la estabilidad del bloque oficialista rumbo a la definición de las candidaturas para las gubernaturas.
A nivel cupular, Pérez Zafra destacó el desgaste que sufren figuras del círculo cercano al expresidente, señalando que los fallidos intentos de demostración de fuerza —como lo ocurrido en Chihuahua de cara a la gobernadora Maru Campos— han debilitado su capacidad de influencia y voz frente a la actual presidenta de la República, Claudia Sheinbaum. Asimismo, se abordó la sombra de las investigaciones de las agencias de seguridad de los Estados Unidos sobre diversos funcionarios federales y estatales vinculados al pacífico mexicano, un factor que añade presión internacional al tablero político nacional.
Quintana Roo: Entre la soberbia del palacio y el riesgo de imposición
Trasladando el análisis al contexto local, los periodistas cuestionaron si los gobiernos estatales y municipales están perdiendo la perspectiva a ras de tierra, cayendo en lo que definieron como la "soberbia maquiavélica de gobernar desde el balcón".
En Quintana Roo, la lucha por el control político es evidente entre el bloque de la gobernadora Mara Lezama —representado de manera visible por la fuerte promoción hacia Gino Segura— y el grupo alineado con Rafael Marín Mollinedo. Santiesteban advirtió que la estrategia de operar a golpe de fotografías y bardas pintadas está generando un desgaste y un rechazo social que las cúpulas se niegan a ver.
El riesgo de fractura es latente en municipios clave:
- Isla Mujeres y Cozumel: Donde los grupos políticos consolidados, o los roces internos con figuras como José Luis Chacón, evidencian que las imposiciones del aparato estatal desvirtúan el talento de los perfiles y exacerban la confrontación.
- Tulum: Donde el partido oficialista podría verse obligado a ceder o maquillar sus siglas para evitar una derrota directa.
El miedo al poder y el fantasma de la traición
El programa concluyó con una profunda reflexión sobre los ciclos del poder y el control político. Pérez Zafra recordó la regla histórica de los "tres sobres" de la sucesión y cómo gobernadores anteriores pagaron un alto precio por intentar imponer a sus delfines.
Los analistas coincidieron en que los presidentes municipales de Quintana Roo actualmente obedecen, llenan eventos y promueven las consignas oficiales por una mezcla de disciplina y temor a las represalias o auditorías. Sin embargo, lanzaron una advertencia contundente: el miedo tiene fecha de caducidad. Cuando los gobernantes pecan de obsesivos en lugar de negociar, la verdadera respuesta de las bases y los operadores políticos no se da en los discursos, sino a través de una traición silenciosa en las urnas el día de la jornada electoral.


